
18 de febrero de 2026. En el intervencionismo coronario, las perforaciones durante una angioplastia son uno de los escenarios más desafiantes y temidos. Aunque ocurren con poca frecuencia, cuando la ruptura se localiza en una bifurcación (donde la arteria se divide en dos), la complejidad se multiplica.
El uso de stents recubiertos es la estrategia estándar para sellar la ruptura de forma inmediata. Sin embargo, esto plantea un nuevo dilema: al sellar la perforación, corremos el riesgo de "enjaular" o bloquear una rama lateral importante, comprometiendo el flujo sanguíneo de esa zona.
Ante la falta de guías claras en la literatura médica, un estudio reciente liderado por Hemetsberger et al. ha arrojado luz sobre este problema mediante pruebas en modelos experimentales de alta precisión. El objetivo fue evaluar qué tan viable es reabrir y reconstruir esa rama lateral bloqueada tras instalar un stent recubierto.
Utilizando modelos de silicona que replican la anatomía humana, se probaron cuatro estrategias de rescate:
1. Crossover: Colocación del stent recubierto tapando la rama lateral.
2. Técnica Culotte: Optimización de la entrada de la rama lateral con un segundo stent.
3. Doble Stent: Uso de stents recubiertos tanto en la arteria principal como en la lateral.
4. Optimización final: Refuerzo con stents liberadores de fármaco tras el sellado inicial.
El estudio demostró que, con las herramientas adecuadas, es técnicamente posible recuperar el flujo de la arteria bloqueada con éxito:
• Poder de penetración: El uso de guías de alta carga (con punta reforzada) permitió atravesar la membrana del stent recubierto en menos de un minuto. • Recuperación del espacio (Lumen): Aunque la apertura inicial del stent generaba una pequeña obstrucción, la aplicación de la técnica Culotte (añadiendo un stent convencional liberador de fármaco) mejoró significativamente el flujo sanguíneo. • Precisión visual: Los resultados fueron validados mediante tecnologías de imagen avanzada como la Tomografía de Coherencia Óptica (OCT), confirmando que la estructura de la arteria quedaba optimizada y segura.
En conclusión, este estudio marca un hito importante: demuestra que, ante una emergencia por perforación en una bifurcación, el flujo se puede restituir. Contar con el equipamiento adecuado —específicamente guías de alto tip-load, microcatéteres angulados y stents recubiertos de última generación— permite al especialista transformar una complicación crítica en un procedimiento exitoso. Aunque son pruebas de laboratorio, estos resultados ofrecen una hoja de ruta clara y esperanzadora para la práctica clínica real.
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